Querido blog,
te cuento que estoy triste... he sufrido una desilución amorosa!!!
Tanto tiempo esperando este momento y me salen con este pastel.
Madrugué y me subí al carruaje, me dirigí al aeropuerto a esperarlo a él, a ver si se acordaba de nuestra noche lujuriosa en los campos ingleses. Hasta hice mi cartelito "Daniel Craig, it's me, Eglantina".
Y llegó su vuelo y yo saltaba patijunta, niño! Y empujaba a la gente que me topaba, y la vieja me gritaba, "usted está muy arrugá señora pa ke mi Danielito la mire", y la pelolais que me codeaban, y yo afirmando mi carterita guchi, y me sudaba por ahí abajo de la emosión, y se abría la puerta y decína que ahí venía pero no era él, y que había otra salida, y yo como velocista olímpica corría a la otra salida, ganándoles a las otras que chillaban, pero de cuando en cuando me acomodaba el chal y me maquillaba la cara, y denuevo cara de hue'o, que venía, y yo gritaba que no me quebraran el taco aguja, ahí como warrior camboyana pa que mi Danielito viera el cartel, y vuelta a la otra salida, y sas que me encuentro con el Licenciado de la Mora, y me dice que no encontró cigarros en Chile, que va a otro país, y yo le grito "¡¡¡Salta pa'l lao mata de arrayán florío!!!, y vuelvo a correr y mi Danielito ya había salido, y me tiro cual piquero olímpico sobre la turba, sobre los periodistas, me entrego y caigo a los pies de mi príncipe...
Muestro mi cartel todo magullado y él dice "Eglantinau!", y me cierra el ojo, pero una mano de fémina furiosa lo arranca como zanahoria en tierra, es su nueva novia y se va, se pierde no sin que antes una gota de su sudor moje mi mejilla, la guardo en un pañuelo y casi no siento las patas de la turba que pasan por encima.
No saqué novio pero disolví el sudor de Danielito en colonia inglesa y ahora el perfume se vende como pan caliente.
Hácete esa, Andrea Tessa!!